jueves 3 de diciembre de 2009

Malabares y exámenes

Estoy de exámenes. Dentro de tres días volaré a Edimburgo para enfrentarme a tres pruebas escritas. Siempre he odiado los exámenes, no me gustan, y no creo que reflejen nada. En la vida real nadie se enfrenta a los problemas bajo la presión de jugarte el año entero en dos horas, sin más ayuda que tu memoria y tus reflejos. Pero es lo que hay.

Hace años, cuando acabé el instituto y estaba preparando la PAU, aprendí a hacer malabares. Desde entonces, cada vez que tengo que encerrarme a estudiar, no puedo evitar parar cada poco y lanzar pelotitas al aire. Y así estaba yo hasta que se me ha ocurrido esta entrada.

Mis amigos, supongo que un poco hartos de que cada vez que tenía la ocasión me pusiera dale que te pego con cosas tan variopintas como corchos o incluso botellas de sidra, me regalaron hace ya tiempo unas pelotas de malabares. Allá donde he ido, las he llevado conmigo, y ahora están en Southampton. En mi "malabaroteca" particular poseo cuatro pelotas, tres mazas y tres aros grandes (que compré cuando trabajé en Madrid y me convertí en el tío más popular entre los niños pequeños del Barrio del Pilar).


Además aquí he encontrado la Circus Society, donde me han enseñado un par de trucos y donde he podido probar otros elementos malabarísticos a la vez que conocía nuevas gentes. He aquí el vídeo que "me han colgao" en Facebook (¡Gracias Anna!^^).

video

Como una vez oí decir a un payaso por la tele:

"El malabarismo es el arte de agacharse y volverse a agachar".

martes 1 de diciembre de 2009

La jaula de grillos y yo


Hoy y ayer han sido de locos. A las 5:30 estaba en pie para coger un tren a Londres. Hay una canción de Electric Light Orchestra titulada "Last train to London", de la cual me he acordado estos dos días ya que para mí ha sido más bien "First train to London", lo cual, por otro lado, no tiene gracia ninguna. Por suerte mi poder de teletransportación funcionó estupendásticamente: me dormí en Southampton Parkway Station y desperté en London Waterloo. Instantáneo, un verdadero salto espacio-temporal que ríete tú de Einstein.




El primer día todo guay. Aprendí divirtiéndome, como los videocassettes esos de Magic English. O como con el Moldenova, el Choconova o el Reciclonova, jueguetes Mediterráneo, ya sabeis: "juguetes para compartir".




El segundo día era mi día. El debut. La primera vez. Y lo he hecho en un lugar de nombre rimbombante: el Imperial College of London. Ahí queda eso. Mi primera presentación en público, fuera del ámbito de los miembros de mi grupo. Ante una audiencia de unas 20 o 25 personas dí una charla acerca de mi trabajo, de mi doctorado y de lo que llevo haciendo en el último año. No lo describiré aquí, y para aquellos que no me conozcan en la intimidad seguirá siendo un misterio. Sólo diré que presenté, con gran orgullo, las famosas matrices que posteé aquí hace un par de entradas, entre otras muchas cosas. Media hora en total. En inglés, obviamente, pero a estas alturas eso ya me la pela, con perdón. Tres preguntas me hicieron, a las que respondí con normalidad. Aplauso final (hace falta ser realmente cenutrio y malo en tu trabajo como para que no te lo den) y ya está. Hora del té. Y yo me alegré de que hubiera acabado mi turno, y me relajé.





¿Y después? La jaula de grillos. Es lo que ocurre cuando mucha gente puede tomar decisiones. Yo no dije ni mu, ya que no poseo tal poder, y además soy excéptico. Yo sólo quería coger el tren de vuelta a la paz de Southampton, y presumir de la gesta en mi blog, que para eso es mío. Me voy a dormir a pierna suelta, que me lo he ganado. Ya hablaremos, si eso, otro día. Agur.


lunes 23 de noviembre de 2009

Estoy estresado



Necesito vacaciones...

viernes 20 de noviembre de 2009

Mis matrices





¿Verdad que son bonitas?

La de arriba es la derivada exacta (bueno, exacta exacta no, depende de la frecuencia a la que se trunque la serie de Fourier, pero ya me entendeis), y la he calculado yo con mi código (personal e intrasferible, diseñado, desarrollado y escrito por mí, y sólo por mi).

La de abajo es una aproximación calculada por diferencias finitas, algo muy sencillo y basto.

Sólo los bloques en gris de ambas pueden ser comparados. Lo mejor de todo es que la matriz de arriba, mi matriz, cumple todas las condiciones que esperaba:

1.- Es antisimétrica.
2.- La diagonal es cero.
3.- Los bloques en la diagonal son cero.
4.- Los valores y los signos de la columnas en gris son iguales. Mi fila en gris tiene el signo cambiado con respecto a la misma fila en la matriz aproximada.

Además todo tiene sentido, ya que previamente había desarrollado el resultado en mi bloc de notas.

Qué contento estoy. Creo que esto es lo más parecido al amor de madre que llegaré a sentir.

Por cierto, son las 20:37 de un viernes cuando escribo estas líneas. Estoy en la Universidad y aún me queda un buen rato por aquí. Y mañana, más.

Postdata1: si sois tiquismiquis os dareis cuenta de que hay dos valores que no cuadra. Ambos son iguales (esperado) pero del orden -4, con lo que entran dentro del error numérico. Hablando en cristiano: siguen estando bien.

Postdata 2: en realidad todo esto funciona dentro del marco de un código mayor (mucho mayor) que ha sido escrito por más gente y del cual yo soy colaborador, pero en concreto esta parte es mía. Para que luego nadie se enfade, que sé que me leen. ¡Ah! Debo mencionar también que, al igual que yo ayudo a los demás, los demás me ayudan a mí. ^^

domingo 15 de noviembre de 2009

Faithless

A todos nos gusta la buena música, es lógico, y a mí el primero, pero como en todo hay estilos que nos pegan más y otros menos. A mí me gusta la música electrónica y la verdad es que no creo tener cara de haber nacido para ello, pero es lo que hay. Desde pequeño siempre he sentido atracción por ella, quizás porque era lo que se estilaba entre la chavalería del barrio, pero el caso es que pronto me aficcioné a esta música. Recuerdo que una vez, allá por mi séptimo cumpleaños o así, les pedí a mis padres unos cassettes de "música de discoteca", en mis propias palabras, esperando en secreto que ellos supieran lo que yo quería decir. Cuando el día llegó recibí, entre decepcionado y estupefacto, una cinta de José Luis Perales (verídico), que no sé que habrá sido de ella, pero que en el momento me dieron ganas de espetar un sonoro, cómo decía aquel: "no quiero ser grosero, pero me parece una puta mierda". No lo hice porque quiero a mis padres, claro está, y me aguanté.

Más tarde les expliqué lo que realmente quería, pero ya era demasiado tarde y me tuve que esperar hasta Navidad. Entonces mis padres, entonces sí, me regalaron el "Bolero Mix 11", que aún guardo, y que constituye una auténtica joya, al menos para mí. Tras él llegaron los demás álbumes, en su mayoría copiados (entonces el término "piratear" no existía) de mis amigos, cuyos padres, supongo, debieron seguir la misma trayectoria que los míos. En una de esas cintas cayó el "Rambo Total" (que me copió el Pipa en un par de cintas Basf), cuyo esperpéntico nombre puede no despertar grandes expectativas a día de hoy, pero es que en aquella época todo valía. A mi juicio, y creo que tengo experiencia en el campo, éste uno de los de mayor calidad que salieron en los 90, en competencia directa con el "Máquina Total 7". ¿Qué tiene el Rambo Total que lo hace tan bueno?, muchas grandes canciones, realmente, y un rémix bastante delirante y bien montado, pero no viene al caso. Lo que de verdad hace que esté en la cumbre es que incluye entre sus éxitos el tema estrella de la banda que da nombre a este post, Faithless, y que cualquiera que no lo conozca debe buscar por ser uno de los clásicos de este género: Insomnia.





Desde entonces soy el fan número uno de Faithless, banda inglesa curtida en Londres, con un estilo propio y distintivo. Sin ir más lejos, en este blog, desde sus inicios, ha habido un enlace permanente a su canal en Youtube, donde se encuentran muchos de sus grandes temas (Salva Mea, Music Matters, We Come 1, God is a DJ ...), y que encarecidamente recomiendo, aunque no os vaya mucho este rollo, sólo por curiosidad.

El jueves 5 de noviembre de 2009, dí por satisfecha una de mis mayores aspiraciones desde que era niño: asistir a una sesión en directo de Faithless. Fue en Southampton, dónde si no, en The Cube, la discoteca de la Universidad. Las 15 libras mejor pagadas de toda mi vida. El recinto a rebosar, el sonido expectacular (el techno no tiene sentido sin una buena calidad - y cantidad - de sonido), un calor de infarto, chicas ligeras de ropa y, por supuesto, el cantante negro de Faithless (voz e imagen de la banda) y la DJ rubia (presumiblemente, el cerebro). ¡Qué manera de saltar sin parar, con las manos en alto, al son non-stop del mejor techno! ¡Qué sudada, Dios! Bailando a empujones, como decía Fry en Futurama, debí perder, por lo menos, cinco kilos, cual piloto de Fórmula1. Genial.




El Cube temblaba y vibraba, hasta que se vino definitivamente abajo con las palabras mágicas que todos esperábamos:

"I can't get no sleep..."







jueves 12 de noviembre de 2009

Desde la ventana de mi habitación

El otro día me levanté raro y muy tarde. Era fin de semana, así que ya me entendeis. Mi escritorio está justo delante de la ventana, tapando el acceso, por lo que nunca me había dado por asomarme a observar. Hasta que lo hice el otro día. Y tomé fotos de ello. Helas aquí:

* A mi izquierda: casitas inglesas de las que son todas iguales. Además descubrí que uno de mis vecinos tiene una de esas furgonetas antiguas tan graciosas con la rueda de repuesto en el frontal.




* A mi derecha: el final de la calle y más casitas. Nada de particular. Bueno, sí, el semáforo está en rojo, pero no lo apreciareis hasta que no agrandeis la foto.




* Delante: dos coches del año de la pera aparcados en la casa de uno de mis vecinos. ¿A que molan?




* Arriba: detalle del barrio de Bitterne sobre los tejados. Si se ve lejos es porque detrás de las casas está el río Itchen (y el puente de Bitterne).



* Abajo: el cabrón de mi casero que ha aparcado su coche (o su tanque, mejor dicho) en nuestra plaza de garage. Menos mal que ninguno tenemos auto propio, que si no...




* Y enfrente, justo en frente, inamovible e impasible, armoniosa y perturbadora, siempre, pero siempre, está la furgoneta de John Alfaro, cuyo nombre me hace mucha gracia porque, no olvidemos, ¡esto es Inglaterra! 



Me recuerda a uno de esos jugadores de fútbol feos que aparecían (y brotaban) en los cromos en los años 90, cuando yo aún era un imberbe. Tiene nombre como de futbolista vasco de segunda categoría, de los que jugaban en el Celta de Vigo o el Logroñés porque los habían echado del Athletic. Aunque si bien es cierto que en Euskera "Jon" es sin hache, pero sonar suena igual.

¿Qué os parece?

lunes 9 de noviembre de 2009

No quiero irme

Últimamente estoy algo desanimado y atolondrado, las dos cosas. La razón es muy simple: después de Navidad me esperan casi tres meses en Edimburgo. Y no quiero ir. De verdad que no. Quiero quedarme en Southampton, adoro esta ciudad. Me aferro al tiempo que me queda aquí, pero en mi cabeza hay una hedionda sensación de angustia, de esa que te nubla la vista y te jode la puntería.

Volver a empezar. No es por nada, pero si alguien sabe lo que eso significa, ese soy yo. Lo he hecho tantas veces que no las quiero contar. Puede sonar bonito, y ciertamente en ocasiones ha sido beneficioso, pero da miedo, mucho miedo. Y pereza, también.

¿Qué coño pinto yo en Escocia cuando mi casa está en Southampton, cuando mis amigos están en Southampton y cuando mi trabajo está en Southampton? Más aún, ¿para qué ir si luego voy a volver y mi cabeza se va a quedar aquí? A ver si me asiento de una puñetera vez en el mismo sitio, copón.

Ah, sí, se me olvidaba que ahí arriba voy a estudiar, a acabar lo que empecé. ¡A las penumbras y el frío, venga! ¡Por qué no? Dios, a ver si pasa pronto... y que llegue abril ya.